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Salud

5 diferencias entre el estrés y la ansiedad que todos deben conocer

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Es común que los médicos y otros profesionales de la salud utilicen los términos de ansiedad o de estrés, para referirse a maneras de sentir parecidas, siendo que las dos palabras tienen un significado distinto, desde el punto de vista de la disciplina de la psicología. Esto en conjunto con otros factores, deriva en que como parte de la cultura popular se utilicen ambos conceptos como sinónimos.

El reconocimiento de estos términos puede parecer difícil, debido a que tienen ciertas similitudes, algunas de estas son: que causan los mismos síntomas y que son respuestas adaptativas ante el medio. Entonces ¿en qué se diferencian? Si es que estás interesado en darle respuesta a esta pregunta, entonces te invitamos a leer este artículo, ya que a continuación vamos a exponer las distinciones que existen entre el estrés y la ansiedad.

La causa del estrés es fácilmente identificable, la de la ansiedad no.

Normalmente cuando uno tiene estrés, sabe muy bien qué es lo que te lo causó. Por ejemplo, puede ser que hayas tenido un tiempo en donde hayas tenido que trabajar demasiado, tal vez hayas terminado con tu pareja, hayas tenido discusiones con algún cercano o que hayas pasado por problemas de salud o financieros.

En cambio, la ansiedad es un estado de miedo un poco difuso, durante el cual no podemos identificar claramente el detonante, debido a que la ansiedad suele estar ahí incluso cuando el factor estresante ya no está.

En la ansiedad prima el miedo, en el estrés la preocupación.

El estrés suele aparecer frente a una situación que nos preocupa y que ocasiona que le demos vuelta a la misma situación una y otra vez en nuestra cabeza. Esta visión suele ser acompañada de nerviosismo o frustración. También solemos tener momentos de cuestionamientos y dudas con respecto a cómo deberíamos afrontar la situación.

Cuando sentimos ansiedad, entonces sentimos un tipo de preocupación más vaga y general, mediante la cual tiende a producirse un efecto de bola de nieve, en donde aunque no nos demos cuenta, el sentimiento de miedo inicial, va creciendo y tiende a convertirse en un miedo general. Éste puede incluso traducirse en los famosos ataques de pánico.

La ansiedad es un exceso de futuro, el estrés un exceso de presente.

El estrés suele ser un exceso de presente, ya que corresponde a no saber cómo lidiar con ciertas situaciones que nos pueden estar sucediendo. Cuando sentimos que somos más pequeños que la circunstancia que nos toca vivir, es entonces cuando creemos que no tenemos los recursos suficientes para enfrentar esto. Además hay una sensación de presión debido a que tenemos que enfrentar el tema ahora, en el presente, entonces nos sentimos estresados.

La ansiedad tiene que ver con no saber la respuesta ante situaciones que imaginamos que pueden ocurrir en el futuro. Es decir, miramos con miedo hacia el futuro y tememos por algo que aún no nos ha ocurrido. Al respecto, uno de los principales factores que puede disparar la ansiedad es el miedo a sentirse ansioso.

Lo anterior se puede observar en el siguiente ejemplo: cuando una persona tiene una reunión importante y se le derrama un vaso de café justo antes de salir, entonces siente estrés. En cambio, si es que la persona piensa continuamente acerca de la posibilidad de que se le derrame un vaso de café encima, entonces está sintiendo ansiedad.

El estrés suele estar provocado por factores externos, la ansiedad se alimenta de factores internos.


Como se ha mencionado, el estrés tiene una causa que conocemos y que tiene que ver con una situación externa que estamos viviendo, la cual nos está dañando. También tendemos a sentir que no tenemos control sobre ésta, es decir, no la podemos evitar o disminuir.

La ansiedad tiene que ver con lo que nos pasa internamente, implica el imaginar hechos en el futuro, los cuales nos causan angustia y miedo. Es una expresión de algunos pensamientos en donde nos anticipamos de manera catastrófica a una realidad que aún no ha sucedido.

Es importante saber qué es lo que nos causa nuestros sentimientos, ya que así es más fácil poder tener una idea de los pasos necesarios que debemos seguir para poder enfrentar la situación que está efectivamente sucediendo o que tal vez sea producto de nuestra imaginación.

El estrés desaparece con la situación estresante, la ansiedad suele perdurar.

En el caso del estrés, lo que suele suceder es que tenemos una situación que nos causa una cierta dificultad, pero luego de solucionarla, nos sentimos liberados o al menos, notamos una disminución en la sensación de estrés. Por ejemplo, puede ser que nos pase con algún proyecto cuando estamos muy cerca de tener que entregarlo, en donde luego de que ya lo terminamos, nos sentimos casi inmediatamente mejor.

Con la ansiedad, no suele ocurrir así, ya que no está causada por un hecho puntual, sino que más bien tiene que ver con nuestros miedos relacionados a sufrimientos futuros, entonces aunque en la realidad no suceda lo que nos da miedo, eso no significa que en el futuro no nos pueda pasar, así que en consecuencia, seguimos con ese miedo. Es por eso, que en algunas ocasiones es recomendable el acudir a terapia psicológica, en donde podamos aprender a enfrentar estos estados y que podamos relajarnos.

Es importante saber que hay dos tipos de estrés, el positivo y el negativo. El positivo, como su nombre lo indica, no es dañino y su nombre técnico es eustrés. Se caracteriza por poder darnos una dosis extra de energía, la cual generalmente es una ayuda para poder realizar de mejor manera nuestros propósitos.

Por su parte, la ansiedad en sí, tampoco es negativa, ya que nos puede proteger de ciertas situaciones, producto de que le prestamos mayor atención a los obstáculos y podemos desarrollar con tiempo ciertos planes de acción para prevenirlos o acciones concretas que nos hagan evitar o disminuir las situaciones que nos dan miedo. Es decir, es un estado de aprehensión que se activa cuando nos sentimos vulnerables ante ciertas circunstancias.

Dentro de los cambios corporales que causan tanto el estrés como la ansiedad, estos son: un aumento en la adrenalina, tensión muscular y aumentan la frecuencia cardíaca.

Estos estados son comunes y pueden ser saludables si es que son transitorios. El problema se forma cuando estos estados se mantienen en el tiempo, es entonces cuando nuestro organismo puede colapsar. Nuestro sistema endocrino y nervioso puede estar en tensión hasta cierto punto y por una cierta cantidad de tiempo, luego empiezan las primeras señales de saturación.

Es por eso que aunque es verdad que son respuestas normales, también si es que llevamos un tiempo en lo mismo, debemos ponerles freno. Sobre todo si es que queremos evitar los inhabilitantes ataques de pánico, los cuales son consecuencia de que la ansiedad se intensificó demasiado producto de que no pudimos manejar la situación que nos causó el estrés inicial.

 


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